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LAS REDES DE TELEVISIONES
LOCALES
(25 de abril de 2005)
Por Rafael
Fort Ruiz
Introducción
Mediante una enmienda
a la Ley de Acompañamiento a los Presupuestos
Generales del Estado, a finales del 2003 se modificaba la Ley
de Televisión Privada para
legalizar algo que ya estaba sucediendo en la práctica:
la emisión
en cadena de televisiones locales asociadas y la participación en ellas
de los grandes grupos mediáticos con intereses en emisoras de cobertura
nacional o autonómica. Esta medida altera sustancialmente el escenario
en el que hasta hace poco se movían las televisiones locales (una
mayor información se puede obtener aquí),
haciendo posible que su impacto sea muy superior en la audiencia. ¿Pero
son realmente televisiones locales?
La televisión local…
Examinando el panorama televisivo
a nivel local, nos encontramos con que Televisión
Española tiene centros territoriales en todas las
autonomías, pero en la mayoría de ellos se limita
a poco más que a producir informativos (escasamente
valorados por los teleespectadores) y a hacer unas cuantas
desconexiones publicitarias. De las televisiones privadas,
sólo Antena 3 TV mantiene algunos centros,
pero tras el ERE de finales del 2003 da la impresión
de que van a ir cerrándolos uno tras otro durante los
próximos años. Por su parte, las televisiones
autonómicas aún no se han implantado en la mitad
de las Comunidades Autónomas, las más pequeñas
en cuanto a población se refiere, por el elevado coste
de su mantenimiento. Y respecto a las televisiones locales
que están dentro de la legalidad (las ilegales acabarán
siendo cerradas antes o después por la autoridad competente),
la mayoría de ellas sólo sobrevivirán
siendo absorbidas por alguna cadena de TVs locales, a excepción
tal vez de algunas de las ubicadas en las tres o cuatro grandes
ciudades españolas.
Dejando a un lado los intereses
meramente políticos,
la realidad es que las TVs locales españolas
apenas han tenido algún impacto en la audiencia televisiva,
lo que se podría explicar por la dificultad de competir
con las grandes televisiones nacionales y autonómicas,
y con toda la oferta que llega por satélite, cable o
(cada vez más) por ADSL. Este panorama nos llevaría
a pensar que hacer televisión a nivel local no tiene
futuro; sin embargo, yo pienso todo lo contrario: pese al gran
número de emisoras, el mercado “local” de
la televisión permanece aún sin explotar en muchos
sitios, sobre todo donde no existe aún una televisión
autonómica. En mi opinión, la principal causa
del fracaso de muchas TVs locales, todas las que
en mayor o menor grado he tenido ocasión de conocer,
lo ha sido por el profundo desconocimiento del medio televisivo
por parte de sus directivos y por la ausencia total de personal
experimentado.
El problema se deriva de
una concepción equivocada
del medio, caracterizada por la creencia generalizada entre
periodistas y empresarios según la cual hacer funcionar
una televisión es algo muy parecido a poner en marcha
una radio, hipótesis que pronto se demostró como
muy alejada de la realidad. Esta idea no es exclusiva de las
TVs locales, y así tenemos el caso de los
primeros años de Antena 3 TV, empeñada
en trasladar los
mismos programas de su entonces filial radiofónica a
los platós televisivos con resultados catastróficos
en cuanto a niveles de audiencia se refiere (incluso las cortinillas
de publicidad eran “habladas”). Hubiera sido
más
correcto comparar la televisión con el cine, porque
se necesita un personal más numeroso y, sobre todo,
especializado. Para que una emisora de televisión sea
rentable, o al menos no pierda mucho dinero, un primer requisito
es que tanto el director general como los operadores, redactores
y técnicos, pasando por el departamento comercial, sean
conscientes de la complejidad del medio en el que trabajan,
de su lenguaje específico y hasta de sus costes.
…en cadena
En la actualidad, no tiene
sentido pretender suplir la carencia de una televisión
nacional mediante la suma de TVs locales dispersas por toda
la geografía española, como
si de emisoras de FM se tratara (más aún si se
cumple la ley en cuanto a la limitación en el número
de horas de emisión en cadena). Tampoco parece acertado
producir programas similares, pero de muy inferior calidad,
a los realizados por las grandes emisoras nacionales y autonómicas,
puesto que ante dos productos similares y por el mismo precio,
es obvio que el consumidor siempre escoge el que está mejor
hecho.
Una cadena de TVs locales
debería, por tanto,
competir en su propio terreno y seguir dirigiéndose
a un público más concreto y más próximo,
pero sin despreciar las ventajas de contar con un sistema centralizado
de gestión administrativa, así como de producción,
compra y distribución tanto de programas como de la
publicidad, común a todas las emisoras que conforman
la red. Si bien unos pocos programas tendrán que ser
producidos para toda la red, sería un error dejar de
ser fiel a un modelo de televisión local, puesto que
en tal caso la cadena de TVs locales acabaría transformándose
en algo parecido a una emisora nacional pero con multitud de
centro regionales, mayores costes y una inferior cobertura,
y a competir directamente con ellas.
Producción de programas…
Para aprovechar las ventajas
de contar con una red de TVs locales sin que las
diferentes emisoras que la componen pierdan su carácter
de “local”,
cada programa deberían
estar constituido, en la medida de lo posible, de una parte
común a todas las emisoras y una parte diferenciada
en cada una de ellas, procurando además fomentar la
participación del espectador.
Por ejemplo, supongamos
que la cadena programa un debate en directo sobre un tema de
actualidad los miércoles a
las diez de la noche. El tema del debate podría ser
el mismo en cada una de las emisoras, o podría ser completamente
distinto en función de la actualidad de la zona o región
donde está ubicada la emisora local, pero evidentemente
los invitados serían personas diferentes en cada lugar.
En cambio, el plató debería seguir un mismo estilo
en todas las emisoras, y cabeceras, cortinillas, fondos y sintonías,
iguales para todos, si bien con alguna diferencia como podría
ser el título del programa: en La Rioja podría
llamarse “La Rioja a debate” y en Zaragoza “Aragón a
debate”. Los reportajes introducidos durante el debate
podrían también ser los mismos, o con ligeras
variaciones, en todas o casi todas las emisoras. Y para posibilitar
la participación, un pequeño grupo de redactores
podría recoger las llamadas de los espectadores, que
luego serían resumidas por una presentadora mediante
una “conexión” con la redacción de
la tele local.
…con estilo
Para unificar
criterios y optimizar los recursos, sería
interesante que un equipo técnico y humano común
(propio o subcontratado, según el caso) diera soporte a todas las emisoras de la cadena, colaborando en el diseño
del estilo general de los programas, platós y decorados,
en su iluminación y sonorización, y en la realización
de los elementos básicos que constituyen la base de
las promociones, cabeceras y grafismos de los programas.
Financiación…
Otra ventaja de seguir esta
estrategia es la capacidad de financiar la cadena de emisoras
mediante patrocinios y spots publicitarios de diferentes empresas
e instituciones en cada localidad, en vez de necesitar el
apoyo de los grandes anunciantes nacionales (lo cual no significa
renunciar a ellos). En el ejemplo del debate, el programa
podría estar patrocinado en
cada localidad por una empresa diferente; en cuanto a los spots
incluidos en los cortes publicitarios, probablemente la mayoría
pertenecerían a empresas de la zona o región,
pero algunos podrían haber sido contratados para ser
emitido en todas o casi todas la red de emisoras por un anunciante
con un interés global (una marca de automóviles,
por ejemplo).
…institucional
Siempre ardua de conseguir,
parece más fácil
lograrla en aquellas localidades donde no existe televisión
autonómica. En comunidades como La Rioja, por
ejemplo, cierta parte del presupuesto cultural-promocional
acabará siendo destinado, en cualquier caso, a proyectos
audiovisuales que apenas serán vistos por los propios
habitantes de la región si no existe una oferta seria
por parte de una TV local. Para que organismos e instituciones
se percaten de que es una gran inversión contribuir
económicamente
a la realización de reportajes, documentales y series
de televisión sobre su ciudad, municipio o comunidad
autónoma (que de otra manera no podrían hacerse),
es preciso asegurarles una razonable calidad en la producción.
Formación…
El problema más grave
de las TVs locales es la deficiente formación de su
personal. Esta circunstancia la he podido contrastar con un
heterogéneo
grupo de personas que, por su profesión, frecuentemente
entran en contacto con trabajadores de televisiones locales.
Y no va a ser posible generar ni confianza ni respeto en los
destinatarios finales del mensaje televisivo, con unos profesionales
de escasa cultura o deficientemente preparados en sus respectivas
especialidades. La formación académica ha de
ser satisfactoria, pero los medios audiovisuales evolucionan
a tal velocidad que resulta imprescindible actualizar constantemente
tales conocimientos.
Una vez más, tenemos
comunidades autónomas
como La
Rioja en las que no existe ningún tipo de enseñanza
audiovisual relacionada con la imagen en movimiento. En ellas,
sería una buena idea llegar a un acuerdo entre la
red de TVs locales y la Consejería de Educación
para impartir al menos un Tercer Ciclo de Formación
Profesional, complementado con prácticas en la televisión
al término de los estudios. También se podrían
impartir cursos de especialización.
…e información
Las noticias y la retransmisión
de eventos de la región
(espectáculos deportivos y otros) constituyen los pilares
en los que se asienta cualquier TV local, pero
así como estos últimos suelen ser muy valorados,
los informativos locales son escasamente vistos por el público
de una provincia o región. El problema
principal puede encontrarse en seguir el modelo del telediario de
las grandes televisiones nacionales, a las que llegan constantemente
noticias procedentes de todo el mundo, para contar la información
de una pequeña zona en la que por lo general ocurren
muy pocas cosas destacables cada día. La solución
es compleja y supera los propósitos de este breve artículo;
no obstante, sirva como pista lo que durante años siendo
realizador de informativos en un centro regional puede comprobar:
al espectador local le atraen los hechos humanos
y sociales de su entorno mucho más que cualquier
aburrida rueda de prensa.
Conclusión
Nos encontramos en un momento
paradójico en el cual
la oferta televisiva nacional e internacional es mayor que
nunca y no para de crecer en todos los sentidos, mientras que
la oferta local (excluyendo a las emisoras ilegales dedicadas
a la pornografía, videncia y otros timos) ha sufrido
un estancamiento y es cada vez peor. Lo primero es consecuencia
directa de la globalización de los mercados que permiten
las nuevas tecnologías, pero estas tecnologías
también facilitan mejorar la producción local
y sin embargo está ocurriendo todo lo contrario. Si
tenemos en cuenta que ambas son complementarias, sólo
una profunda desconfianza en las capacidades técnico-artísticas
de las TVs locales puede impedir que exista una mayor
colaboración entre la oferta nacional-global y la local-regional,
desconfianza que existe también en empresas, organismos
e instituciones, y en el público en general.
Pero si actúan inteligentemente y cuentan
con un personal bien preparado, las redes de TVs
locales podrían
dar salida a ese “mercado local” que no interesa
a las grandes emisoras nacionales, y que tampoco han conseguido
atender adecuadamente la mayoría de las locales
independientes debido
a su endémica debilidad. Formar parte de una cadena
permite optimizar buena parte de los recursos técnicos,
humanos y de gestión, haciendo que ahora sea factible
construir una televisión más cercana al ciudadano
sin vaciarle el bolsillo ni renunciar a la calidad.
Rafael
es licenciado en Ciencias de la Imagen Visual y Auditiva por
la Universidad Complutense de Madrid. Durante años ha
sido editor de postproducción y realizador en Antena
3 TV, ejercido funciones diversas en otras emisoras y en productoras
independientes, impartido clases y asesorado a empresas de
video y televisión.

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